Don Raimundo Gómez, el viejito sabio que cuidó y sembró las semillas del campesinado organizado

AGROECOLOGÍA 04 de agosto de 2020 Por Omar Estanciero
Raimundo era camino, dicen quienes compartieron con él momentos de lucha, de mates, preocupaciones y esperanzas de vida campesina.
raymundo gomez

Decenas de historias hubieran pasado desapercibidas si no se hubieran registrado los valiosos testimonios que dejaron los viejos y las viejas del monte santiagueño. Es por eso que en este 30° aniversario de la creación del MoCaSE-Vía campesina, evocamos las reflexiones de uno de sus fundadores: don Raimundo Gómez.

“Raimundo Gómez, caminante de los montes” –(EDUNLU-Editorial de la Universidad Nacional de Luján, 2016). disponible en PDF es un trabajo de reconstrucción escrita de los relatos que dejaron los primeros integrantes de la organización campesina, que fueron registradas a partir de charlas y encuentros; historias de esos viejos y viejas que fueron padres y madres que guiaron y marcaron rumbos. 

Uno de esos fue Don Raimundo, quien ya no está físicamente, pero sí sus palabras y sus enseñanzas. 

 

Así reflexionaba este viejito luchador sobre la importancia de la tierra para los campesinos:

“Los grandes terratenientes, no sé si han comprado o no la han comprado a la tierra. “La tierra no se vende”, dice la historia. Porque la tierra, digamos, es una herencia que nuestro señor Jesucristo dejó para nosotros. Para todo viviente, cristianos, animales y todo el que camina sobre la tierra. La tierra nos cría y nos come. Nos criamos sobre la tierra andando, porque nos da mantención la tierra. Sembramos y si la tierra no nos da nada, no vamos a tener nada. Entonces la tierra nos cría y cuando morimos nos come. Entonces la tierra es de nosotros, la tierra no se vende. 

“La tierra es de nosotros, pero desgraciadamente, ellos, las grandes empresas o los grandes terratenientes hacen lo que quieren. Estaban haciendo, hasta ahora. No sé si van a seguir. No creo que sigan. Por eso es que nosotros estamos peleando por la tierra. Es lo que decía antes, que no le estamos pidiendo al gobierno que nos dé nada. Estamos pidiendo lo que es de nosotros. No estamos pidiendo que compre y nos dé”.

 

Raimundo Gómez no disputaba cargos. Su tarea era de ponerle mística y alma al grupo humano organizado. “Era la sabiduría y la visión a larguísimo plazo que hace que ni siquiera el MoCaSE sea importante, sino la transformación", prefiere definir Ángel Strapazzón.

Mirta Coronel, vieja integrante del MoCaSe cuenta sobre don Raimundo: “El viejo nos ha dejado mucho, mucho aprendizaje y mucho por aprender. Con varios compañeros más que han luchado también a la par de él, pasaban noches, como te digo sin, dormir, hablando, porque eran los cuantitos que estaban en la comisión. Entonces tenían que pensar todo ellos, sin tener a veces un papel donde escribir. Y él no escribía porque no sabía escribir, lo llevaba todo en su cabeza y él todo se acordaba, lo que había pasado en la reunión, todo lo volcaba en la comunidad”.

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Don Raimundo, en una de sus participaciones sociales con el MoCaSe. Foto: MoCaSe.
 

Así como muchos que hoy sostienen la lucha desde la organización, don Raimundo fue uno de los primeros en ser parte de ese gran trabajo de hormiga, como lo hicieron mucho de los “compas” desde 1989 hasta hoy.

“Es la misma gente la que los tiene que resolver y no esperar que venga alguien, un político o cualquier otra persona a solucionárselos, porque eso no va a pasar –contaba con Gómez–. Entonces, el MoCaSE es un ejemplo de que la unión y la unidad entre la gente, cuando uno está convencido de que se puede crecer y creciendo se puede mejorar. Creo que el MoCaSE es un ejemplo de eso, de la unión entre los campesinos”.

Dicen en el Movimiento que si no conocemos cómo se lograron las cosas que hoy tenemos en el campo santiagueño, de qué lucha vienen, no las valoramos, por eso, es muy lindo conocer la historia de nuestros queridos viejos campesinos.

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